Aprender y compartir 2019. El porqué de este blog. Llevaba años con la idea de volver a publicar en un blog, pero empezó a tomar forma después de realizar el curso ¿ Cómo y por qué desarrollar una mentalidad de aprendizaje continuo ? donde fui nuevamente consciente de la importancia de anotar conceptos, y técnicas relevantes para poder en un futuro poder consultarlas rápidamente. Y qué mejor forma de hacerlo que como hacía hace años, en un soporte que pudiera no sólo servirme de medio de consulta desde cualquier parte, sino además poder compartir mi experiencia y reflexiones con otras personas que pudieran tener inquietudes similares, y de esta forma además enriquecer esta información a través de los comentarios de visitantes y referencias compartidas. Y aquí está mi primer post. Cómo elegí este nombre para el blog. Algo que he aprendí durante mi etapa de "como joven profesor de ofimática" fue lo rápidamente que aprendía enseñando a mis alumnos. Algo que he pod...
Emociones, riesgo y la imposibilidad humana de no perder La relación entre el ser humano y el riesgo nunca ha sido racional. No lo fue cuando apostábamos por la cosecha, no lo fue cuando confiábamos en la estabilidad de un imperio, y no lo es ahora cuando invertimos en criptomonedas, acciones o cualquier activo que prometa un futuro mejor. El riesgo no es un cálculo: es un espejo. Y en él se reflejan nuestras emociones más primitivas. 1. El riesgo como experiencia emocional Aunque nos gusta pensar que decidimos con lógica, la neurociencia demuestra que toda decisión nace primero en el sistema emocional . El riesgo activa regiones cerebrales asociadas al miedo, la recompensa y la anticipación. Por eso, incluso cuando creemos estar actuando con frialdad, lo que realmente hacemos es racionalizar una emoción previa . El riesgo no es un número: es una sensación. Y esa sensación condiciona todo. 2. El dolor de la pérdida Perder no duele solo en el bolsillo: duele en la identidad. La psicolog...